martes, 21 de febrero de 2012

Primavera Valencia: El enemigo de escuadra y cartabón

Valencia, 15 de febrero y frío. Los estudiantes del instituto valenciano Luis Vives se concentraban contra los recortes en educación de la Comunitat que dejaban su centro sin calefacción. Parecía como si los jóvenes valencianos alzasen su voz y molestasen, porque la manifestación fue disuelta por la policía nacional provocando una batalla entre agentes y manifestantes y terminando con la detención de un menor de 17 años.

La policía y las autoridades locales afirman que los golpes comenzaron cuando los jóvenes se negaron a disolver voluntariamente la concentración y por cortar la céntrica calle Xátiva organizando un gran atasco. Molestaba más un atasco de tráfico que un atasco en el bienestar de los alumnos por los recortes. Se llama derecho de reunión, de manifestación, reconocida y recogida en la Constitución.

El caso es que el menor era detenido por haber “mordido a un agente y por haberle dado un zapatazo a otro”¿?, sí, súper peligrosas las armas defensoras de aquel chiquillo que podría haber sido el hijo o el hermano de cualquiera y que a diferencia de porras y escudos, usó lo que pudo.

A partir de ahí se unieron los estudiantes del Luis Vives (aún más) junto con los de otros centros para protestar sobre las cargas del 15 de febrero, sobre la desproporcionada acción policial. Las protestas se han disuelto de igual forma que en la primera ocasión, con la actuación policial a golpe de porra. Las imágenes hablan por sí mismas y aunque la policía se excuse en que "les han provocado", el fin NO JUSTICA LOS MEDIOS. No, no me lo creo. No me creo que si criticamos la violencia contra los menores dentro de la familia, dentro de las escuelas no se pueda criticar la violencia hacia los menores en manifestaciones. Entiendo que si dan orden de disolver una manifestación tendrán que acatarla, pero ¿a golpes? No, eso NO. A golpes contra nuestro futuro, no, deteniendo ayer a 26 personas (entre ellos menores) y 20 personas resultaron heridas, no. Ojo, no estuve allí, no puedo defender ni corroborar quién provocó a quién y si antes hubo violencia verbal o no, lo que desde aquí quiero dejar claro es que lo que critico, es el brutal uso de la violencia física que allí hubo, y que multitud de documentos gráficos recogen.

La policía lo único que ha conseguido con la fuerza es crear un efecto llamada todavía más potente y conseguir mover a más personas, incluso despertar la solidaridad en otras ciudades de España. Hay veces que no entiendo a esta “justicia” a veces desproporcionada en el caso de los menores, y ahí tienen la prueba, comparen casos y modus operandi frente a los menores de Valencia y frente al Cuco.

No se si lo peor de este caso es la violencia hacia los chiquillos o que las autoridades nieguen o quieran tapar los hechos, que no hubiese represión sino que las Fuerzas actuaron “ante una situación de desorden y desacato”, según explicaba la delegada del Gobierno en Valencia, Paula Sánchez León.

Antonio Moreno, jefe superior de Policía de Valencia, se negaba a explicar cuántos efectivos policiales ha desplegado por que no piensa proporcionar esa información "al enemigo". Claro, a esos enemigos que usan tipex y bolis y cuya arma mortal son los libros de texto.

El único que ha admitido "algún exceso (refieriéndose a los manifestantes más extremistas y no a los policías) o situación desafortunada por parte de algún agente" ha sido el ministro del Interior, Fernández Díaz, mientras que el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón. Gallardón ha afirmado que los agentes fueron "violentamente agredidos" y que su respuesta mereció "la presunción de actuación legítima". Pues yo no soy ninguna experta en Justicia, pero siempre me han enseñado en casa y en el colegio que antes de usar la violencia hay que usar el diálogo. Parece que a ellos no. Estamos muy mal si pensamos que los estudiantes que piden calefacción son enemigos del Estado.

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